Puede que seas una de esas personas que tiene una visión fatalista sobre la disciplina y la fuerza de voluntad. O está en tus genes o tus padres te lo inculcaron desde pequeño, pero sea como sea, estás anclado en tus costumbres y piensas que ninguno de tus hábitos indeseados puede cambiarse.
Te sientas alrededor del 31 de diciembre de cada año y piensas en una larga lista de formas en las que crees que puedes mejorar, intentas encajarlo todo en tu agenda para las próximas semanas- comer más sano, hacer más ejercicio, beber menos, contenerte más, solo para que todo se desvanezca después de un periodo demasiado corto.
Esto nos lleva al paso nº1 sobre la fuerza de voluntad…
- La fuerza de voluntad no es un recurso ilimitado; consérvala– Estudio tras estudio ha demostrado que ejercer mucha fuerza de voluntad en un momento agota nuestra capacidad de mantenernos concentrados y disciplinados después. En un estudio con estudiantes universitarios, con solo tener que decir no a un cuenco de galletas se vio drásticamente afectada su capacidad para mantenerse concentrados o incluso para preocuparse por completar una prueba exigente a continuación.
Sabiéndolo, puedes intentar activamente mitigar los usos frívolos de la fuerza de voluntad a lo largo de tu día- poner la comida en armarios donde no puedas verla y no caer tan fácilmente en la tentación, por ejemplo.
Aunque el paso nº1 pueda ser un poco desalentador, las cosas mejoran con el nº2.
- Entrena la fuerza de voluntad en un área; se desbordará a otras- ¿Recuerdas esa larga lista de hábitos que quieres cambiar? Deshazte de todos ellos, excepto uno. Investigación ha demostrado que cuando ejercitas la fuerza de voluntad en un área de la vida, tiendes automáticamente, sin pensarlo, a empezar a utilizarla en otras áreas.
Empieza esa rutina de entrenamiento, aunque eso signifique seguirla solo un par de veces a la semana, y puede que te descubras comiendo de forma más sana, bebiendo menos, etc. La práctica de la meditación también se ha vinculado con un mayor autocontrol.
Muchas veces cuando las personas empiezan nuevos hábitos, todo va bien durante unos días o semanas, y luego ocurre algo en la vida que las descarrila y, así de repente, vuelven a sus antiguos hábitos, como si los nuevos nunca hubiesen existido. ¿Cómo evitas que eso ocurra?
- Tu fuerza de voluntad tendrá un bajón, prepárate-Es inevitable. A veces la vida te lanzará una bola curva y no la verás venir. Podrías pinchar una rueda y eso trastornará tu día y todos esos hábitos tan trabajados se vendrán abajo. Pero, con más probabilidad, habrá eventos predecibles que puedas prever que te harán tropezar. Anótalos. Escribe cómo, por ejemplo, un día más largo de lo habitual en el trabajo te haría sentir hambriento y cansado y te haría propenso a saltarte el entrenamiento después. Luego averigua cómo podrías combatir eso- entrenando a la hora del almuerzo en su lugar, o comiendo un aperitivo saludable cuando empiece a aparecer el hambre. Prepárate bien para combatir las cosas que sabes que se interpondrán en tu camino.
Date cuenta de que la fuerza de voluntad es una habilidad que se puede aprender y es solo un músculo que necesita ejercitarse. Tus malos hábitos no están escritos en piedra, y para lograr efectos de amplio alcance en varios aspectos de tu vida, deberías empezar con algo pequeño y centrarte en una cosa y, de forma natural, desarrollarás disciplina y fuerza de voluntad.
Para más información:
http://www.success.com/article/the-science-of-willpower
http://www.apa.org/helpcenter/willpower.aspx
El poder de los hábitos de Charles Duhigg